marzo 01, 2013

Aferrados a Cristo 


ÓSCAR LUCIEN



1 . En pocos días se cumplirán tres meses de la desaparición pública del presidente Hugo Chávez.

Mucho se ha especulado sobre su enfermedad; desde que se conoció su grave estado de salud como su pronta curación, se han anunciado medias verdades, completadas luego con medias mentiras y el sentimiento colectivo es que los venezolanos estamos sometidos a un perverso plan de manipulación para que el poder se concentre en la mariclaque más cercana al presidente Chávez y a los dictadores cubanos Fidel y Raúl Castro quienes parecieran, finalmente, tener el control absoluto de cuanto acontece en nuestro país. Recordemos que Chávez en visita médica en La Habana realizó un dramático regreso a Venezuela el 8 de diciembre pasado para confirmar la reincidencia de su "dolencia", refirió la crítica intervención quirúrgica a la que sería sometido, y en prevención de una "situación sobrevenida" que lo imposibilitara de seguir al mando de la Presidencia para concluir el periodo o como presidente electo, expresó sus votos por una sucesión presidencial estrictamente apegada a la Constitución: el vicepresidente terminaría el mandato y de convocarse una nueva elección pidió a los suyos votar por su candidato, Nicolás Maduro. El hecho es que la previsible (a su criterio) situación sobrevenida ocurrió, por complicaciones derivadas de la cubana operación, y sin embargo los poderes públicos venezolanos optaron, en contradicción con el jefe máximo, por la vía ilegítima de la usurpación. Por qué el poder constituido venezolano, tan obsecuente y sometido a los dictámenes y caprichos de Chávez, ha decidido patear la Constitución es una interrogante que me produce sumo desconcierto y sobre la cual no encuentro una mínima posibilidad de respuesta.

2. Nicolás Maduro ha usurpado el poder. Y su permanencia al frente del Gobierno, no habiendo sido elegido por el voto popular para ejercer el cargo, se encubre en la neolengua del chavismo bajo el artificio de la llamada "continuidad administrativa". ¿Por qué, si la Constitución ofrecía una vía institucional para mantener el statu quo, heterodoxa ciertamente sin la juramentación de rigor, mediante la declaración de la ausencia temporal, se tomó el riesgoso sendero de la usurpación? Los venezolanos tenemos casi tres meses sin ver ni oír al Presidente. Se habló, en su oportunidad, de su secuestro en La Habana por los hermanos Castro, quienes controlaban todo acceso al mandatario nacional, y luego de su dada de alta se anuncia que está convaleciente en el Hospital Militar de Caracas. Muchos venezolanos no lo creen. Hay quienes se manejan en la certeza de que el Presidente ha fallecido. Pero, del mismo modo, hay quienes aseguran que pronto aparecerá bailando, cantando y echando chistes, milagrosamente sanado. La neolengua con la que se elaboran "los partes" oficiales sobre su enfermedad poco alumbran en la comprensión de la afectación, del tratamiento al que está sometido y el estado real del paciente. La única certidumbre que podemos tener hoy es que el gobierno usurpador funda su política en la incertidumbre. Que maneja a su antojo las informaciones sobre la salud del Presidente y los sentimientos de los venezolanos, tanto de sus partidarios como de sus oponentes. La enfermedad presidencial está en el corazón de la manipulación política, mientras que parece que buscan ganar tiempo.

¿Hasta cuándo? ¿Para qué? 3. Los "partes oficiales" constituyen un cuerpo invalorable para la comprensión de la estrategia manipulativa de la neolengua del autocratismo chavista. Fuera del tema de la mentira, de la opacidad y el secretismo con que ha manejado las dolencias del jefe del Estado, el palabrerío inventado tipifica un modelo político que tiene una valiosísima referencia en la obra de Orwell, 1984. En otro registro, muchos lo asocian al célebre Mario Moreno, Cantinflas.

Si bien cuesta creer (o expresa un nivel de cruel inhumanidad) que una persona en tan delicado estado de salud siga en funciones atendiendo complejas competencias y tareas de un jefe de gobierno, los "partes" oficiales desde su desaparición en La Habana tienen construcciones verdaderamente de antología. Mientras el presidente Santos fue operado de un cáncer de próstata, Cristina Kirchner de un supuesto cáncer de tiroides y Lula en la garganta, en el caso de Chávez nunca se menciona la dolencia, sino se habla de la "enfermedad de base". En el más reciente informe no se refirió terapia alguna sino que "el paciente está aferrado a Cristo". Y a Cristo parecen aferrarse también los venezolanos para que cese la incertidumbre y entre en vigor la Constitución. 


El Nacional, 1 de marzo de 2013




febrero 01, 2013

EL NACIONAL - VIERNES 01 DE FEBRERO DE 2013OPINIÓN/8
 

Opinión

¿La foto? 

ÓSCAR LUCIEN

@olucien


1 Si alguna certidumbre tiene consenso en el complejo universo de la comunicación social es el valor de la credibilidad del medio de comunicación. Internet ha transformado la manera como los ciudadanos accedemos a la información y ha fracturado el paradigma de la producción y control vertical de las informaciones: gracias a las redes sociales los ciudadanos dejamos de ser meros "receptores" de información y somos, potencial y efectivamente, productores y emisores.

En medio del océano de mensajes en el que navegamos diariamente, el elemento fundamental es la credibilidad del "emisor", la confianza que depositamos en que quien nos comunica algo merece ser creído.

Desde el punto de vista de la comunicación este es el problema relevante en relación con la reciente publicación de la foto que el periódico El País presentó como: "Presidente Chávez intubado en un hospital". La fotografía, publicada en primera plana, resultó ser falsa y este grave error erosiona la credibilidad de un medio tan prestigioso como el diario español. La anécdota sobre cómo se accedió a la foto y las peripecias que conducen a su publicación resultan intrascendentes porque no iluminan lo esencial: el diario no logró verificar la autenticidad de la fotografía y en tal circunstancia debió prevalecer su compromiso con sus lectores. Falló, y es la audiencia la que puede cobrar esa falta.

2.

El Gobierno venezolano reac- cionó y en su habitual tono grandilocuente y pendenciero amenazó con una demanda a El País. La Asamblea Nacional de Venezuela por su parte emitió un acuerdo de rechazo a la publicación de la tristemente célebre fotografía.

Pero en medio de la alharaca, nos distraemos de por lo menos dos problemas sustanciales. En primer lugar, el escándalo que genera la falsa foto del teniente coronel Chávez distrae la atención de un grave problema de mayor envergadura como lo es la usurpación de poder que se deriva de la ausencia efectiva de Chávez, no reconocida por el Gobierno (casi dos meses tiene hospitalizado el presidente Chávez en un hospital de La Habana) y de la imposibilidad de su juramentación que ha dado origen a la muy cuestionada jurisprudencia de la "continuidad administrativa".

En segundo lugar, sin duda el problema de fondo, donde convergen lo político con lo comunicacional: la opacidad y manipulación de la información sobre la enfermedad de Hugo Chávez, para muchos venezolanos, secuestrado por los hermanos Castro en Cuba.

3.

El secretismo como política del Estado venezolano, potenciado y agravado por la injerencia cubana en los asuntos internos de Venezuela, que cada día abolla más la tan cacareada soberanía nacional, y la opacidad en la información sobre la enfermedad de Chávez, son fuentes permanentes de rumores y podrían explicar en una cierta dimensión el error cometido por El País: los medios, además de atrapados en la dinámica del "tubazo", tienen la obligación de conseguir información y opinión pertinente para llevar a su público. Y una gráfica del presidente Chávez, sobre cuya existencia circulan las más verosímiles o disparatadas historias es, sin duda, una información relevante. Sobre el Estado venezolano gravita una grave sombra de ilegitimidad derivada de la heterodoxa manera en la que ha sido relegada la toma de posesión del Presidente electo. Al ocultarse la información que podría sustentar la ausencia temporal o absoluta previstas en la Constitución, el Gobierno ha creado las condiciones para una usurpación del poder, contrariando incluso los pronósticos y previsiones del propio Chávez. Una vocería partidista y no profesional ha sustituido el dictamen de una junta médica, prevista en la carta magna, que certifique la naturaleza y el alcance de la enfermedad del Presidente. El escándalo de la foto, magnificado por la reacción oficial, nos puso a mirar para otro lado y lo objetivo, lo relevante, es que no sabemos el estado real de su salud. ¿Por qué decisiones tan sensibles para los venezolanos se toman en Cuba? ¿Quién manda en Venezuela, Castro o Maduro? Temas, por cierto, susceptibles de interés para el consejo editorial responsable de publicar la cuestionada foto.

Mandando más que un dinamo . Fuera de la controversia po- lítica y de las perversidades de la polarización, no logro entender cómo una persona que atraviesa un complejo y delicado estado de salud, que se supone se encuentra en reposo médico absoluto, puede estar siendo sometido a estresantes tareas de gobierno y dedicar las energías que necesita para recuperar su salud en estar "mandando más que un dinamo" en tareas de administración pública. De ser yo el enfermo diría: ¡No me quieran tanto...! 

enero 30, 2013


Lucien: Acción contra diario El País busca intimidar a medios venezolanos

Oscar Lucien, advirtió que las acciones legales contra el medio español podría generar autocensura en la prensa nacional. Lucien expone tres aspectos a considerar sobre la publicación de la foto falsa sobre el presidente Hugo Chávez.

SARA CAROLINA DÍAZ |  EL UNIVERSAL
viernes 25 de enero de 2013  09:39 AM
Caracas.- El experto en comunicación, Oscar Lucien, considera que el Gobierno venezolano está magnificando, con la amenaza penal, el error cometido por el diario El País para intimidar a los medios privados venezolanos. La mayor sanción que puede tener el diario español, dice, la hará su propia audiencia, pues la publicación ayer de la foto falsa que pretendía implicar al presidente Hugo Chávez, comprometió la credibilidad del medio al no verificar ni la fuente ni la veracidad de la imagen.

No obstante, señala Lucien, el problema de fondo para los venezolanos es la opacidad y la falta de transparencia en la información que desde el Gobierno se transmite sobre la enfermedad del mandatario nacional: "Se trata de una información transmitida por el partido de Gobierno y no por una junta médica, contrario a otros casos en Latinoamérica donde especialistas informaron con detalle sobre las enfermedades de mandatarios como  Kirchner, Rousseff, Lugo, Santos, etc.

En entrevista con El Universal Lucien estableció 3 aspectos a considerar, y una conclusión, en el tema de la publicación de la foto falsa por el diario El País.

1.- La sanción la impone la audiencia. El periódico, con gran tradición, tiene un compromiso con su audiencia que está establecido por la credibilidad del medio. Hubo un error al no verificar la fuente porque sobre todo era una fotografía conocida y ya se le había negado toda credibilidad en las redes sociales. Bastaba con saber que en Cuba no hay circulación libre de la información por lo que era muy improbable que se hubiera tomado esa foto o el video que circuló. Una acción penal es improbable, pues, el medio había puesto la prevención de que no se había verificado la fuente, luego, cuando se dieron cuenta, corrigieron y después se disculparon. La sanción para el periódico es la audiencia misma y eso vale más que cualquier demanda de un Gobierno. El País comprometió su credibilidad y si no tiene rigurosidad sus lectores lo verán con reserva. 

2.- Secretismo en información sobre el Presidente. El secretismo y la opacidad en la información sobre la enfermedad del presidente Chávez genera este tipo de problemas porque los medios están ansiosos por conseguir información para llevar a su público. El tema de la sucesión presidencial, está vinculado al manejo oportuno de esa situación. Hay usurpación de poder, la decisión que se tenía que tomar en función de la ausencia objetiva del Presidente no se puede tomar por ausencia de información. Recordemos que la Constitución establece lo que ocurre cuando un Presidente en ejercicio si éste no se presenta, y la decisión la toma el poder sobre información que solamente ellos manejan. Al final el Gobierno dice que ha informado, pero ha sido una vocería partidista y no profesional. Lo que se necesita es una verdadera junta médica que certifique la naturaleza y el alcance de la enfermedad del Presidente. Hay una sensibilidad excesiva sobre el tema de la enfermedad del presidente que se pone en evidencia con el error del país.

3.- Redes sociales que se activan y aclaran. Hay que resaltar la importancia de las redes sociales. La redes sociales se activaron y fue lo que permitió que se pusiera en evidencia que la información era falsa. Hay una contraloría social que responde de manera inmediata sobre una información incorrecta.

Conclusión.  La amenaza de demanda contra diario El País busca intimidar a los medios privados venezolanos. Están magnificando el error de El País y eso tendrá efecto intimidatorio. Los medios privados venezolanos se van a cuidar más de lo debido y el peligro es que se genere autocensura en los medios. Ese es el mayor problema de los medios hoy en día. Conatel está allí como el censor mayor, se suma el Seniat y a los impresos  la colocación discrecional de pautas de publicidad. A todo eso se le suma la falta de acceso a la información oficial. La autocensura es la que produce más daño porque no deja huella.