octubre 09, 2014

El ejemplo de autorregulación que Weil dio

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El Nacional


La libertad de expresión es un derecho humano. Comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.

En una sociedad democrática, el periodismo no puede concebirse como la simple prestación de un servicio al público, es una profesión que está vinculada con la libertad de expresión, que es una libertad inherente a todo ser humano.

El pasado domingo, una caricatura dibujada por el periodista Roberto Weil se convirtió en blanco de furibundos ataques y críticas por dirigentes y grupos afectos al oficialismo, quienes la consideraron como una ofensa a la muerte del joven diputado Robert Serra. Por ejemplo, el gobernador del estado Aragua, Tareck el Aissami, a través de las redes sociales señaló: “Esta es la libertad de expresión que defiende la miserable derecha. Fascistas y cobardes es lo que son”.

No obstante frente a tales críticas, Roberto Weil explicó a través de su cuenta en Twitter que entrega sus caricaturas a la revista dominical del diario Últimas Noticias con dos semanas de antelación y que en esta oportunidad estuvo de acuerdo con que se retirara por la posibilidad de que fuese vinculada con la muerte del diputado Robert Serra. Textualmente afirmó: “No me hago eco de comentarios malintencionados sobre una tragedia. Y desautorizo el uso de mi trabajo para eso”.

Lo que hizo Weil constituye un ejercicio legítimo de autorregulación del ejercicio de la libertad de expresión. Por voluntad propia y ponderación del riesgo de causar daños a terceros desistió de la publicación de un contenido que, de hecho, causó controversia. Es de esta forma y no a través de imposiciones estatales o de cualquier grupo de poder que se debe regular la libertad de expresión. El oficialismo, por el contrario, ha recurrido a la hegemonía que detenta en la Asamblea Nacional para imponer normativas que van más allá de las restricciones legítimas: la Ley de Responsabilidad en Radio, Televisión y Medios Electrónicos y, más recientemente, con el anteproyecto de Ley de la Comunicación Social que propone la modificación del marco regulatorio del periodismo en Venezuela, en cuyo articulado avala la desprofesionalización del periodismo (artículo 2), contradice la Ley de Ejercicio del Periodismo vigente (artículo 1) y promueve la censura y la autocensura (artículo 17).

La libertad de expresión está firmemente ligada al ejercicio ético y responsable del periodismo. No es legítimo ampararse en la libertad de expresión para mentir, calumniar, distorsionar, manipular, descalificar, injuriar, estigmatizar a la disidencia o amedrentar a la población.

En Venezuela la libertad de expresión se encuentra amenazada desde hace más de quince años. En diferentes medios gubernamentales son sistemáticas y recurrentes las expresiones estigmatizantes en contra de la oposición política. Ejercer el periodismo es una tarea peligrosa, pues la intimidación y las agresiones verbales y físicas se han incorporado a los gajes del oficio periodístico. El hostigamiento policial y la persecución judicial en contra de los periodistas cada día es mayor. El ataque a los medios, a través de restricciones administrativas y diversos mecanismos de censura, ya forman parte de nuestra cotidianidad.

También hay que agregar el incremento de restricciones ilegítimas a través de otros mecanismos: dificultades para el acceso a páginas web y redes sociales, uso proselitista de los medios de comunicación del Estado y presiones para invisibilizar las voces disidentes.

Hay iniciativas gubernamentales particularmente graves, como la creación del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa), organismo que puede “declarar el carácter de reservada, clasificada o de divulgación limitada, cualesquiera información, hecho o circunstancia que en cumplimiento de sus funciones tenga conocimiento”.

Los medios de comunicación son servicios públicos fundamentales en una sociedad democrática. La venta y negociación de este servicio, sin control por parte del Estado, debilita la posibilidad de que la ciudadanía haga visibles sus demandas sociales. Los espacios para la crítica disminuyen aceleradamente y, en esa misma medida, el espacio para el debate libre y plural de ideas que es esencial en democracia.

La ley establece restricciones legítimas a la libertad de expresión. El artículo 19 del Pacto Internacional de Derecho Civiles y Políticos, instrumento este que forma parte del bloque de constitucionalidad, por ejemplo, refiere que “nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones”. También señala que las restricciones deberán estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a) asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás; b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

La directora de la revista Dominical, Nilda Silva Franco, públicamente aclaró que la revista, y consecuentemente la caricatura de Weil, estaba en manos de la imprenta dos semanas antes de la fecha de su publicación, y que el martes 30 de septiembre ya estaba impresa la revista que circuló este domingo.

“Tras las trágicas muertes del joven diputado Robert Serra y de María Herrera, ocurridas el pasado miércoles 1° de octubre, y ya con la revista en nuestras manos, decidimos responsable y respetuosamente suprimir la página donde estaba impresa la caricatura de Roberto Weil de la edición de este domingo, a fin de evitar cualquier asociación que de carácter político o impropia se le pudiera dar a la mencionada caricatura. Esta decisión fue consultada con el caricaturista Weil, quien estuvo de acuerdo en la supresión de su trabajo, por cuanto la misma fue elaborada con antelación y nunca pretendió aludir a tan lamentables hechos”.

Cuando la libertad de expresión entra en conflicto con otros derechos y libertades de los ciudadanos, el comunicador social debe buscar una armonización que tenga como fundamento el bien común y la dignidad de la persona humana.

La autorregulación mediática es importante porque propicia el reconocimiento de los derechos de los ciudadanos; promueve valores éticos que guíen la actividad periodística; crea estándares con la finalidad mejorar la calidad de la expresión e información, y protege los derechos de los ciudadanos al informar. En suma, propicia un periodismo.

SIP denuncia que se acentúa el cerco a la prensa independiente en Venezjuela

Diario <i>Tal Cual</i> tiene papel solo para quince días / Foto Internet
Diario Tal Cual tiene papel solo para quince días / Foto Internet
La organización se refirió al eventual cierre del diario "Tal Cual" por falta de papel periódico. “Venezuela, con todos los canales de TV ya controlados por el gobierno, así como ocurre con la mayoría de las radios, se encamina decididamente a convertirse en la segunda Cuba de América Latina en materia de libertad de prensa", dijo el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Claudio Paolillo 
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó que tras el anuncio del diario venezolano Tal Cual de que solo cuenta con reserva de papel periódico para 15 días, se “está cerrando ya casi completamente el cerco a la prensa crítica o independiente” en el país, al tiempo que reclamó por la inacción de los gobiernos integrantes de la OEA ante “este gravísimo atentado del régimen autoritario chavista”. 
El rotativo advirtió en la portada de su edición impresa del miércoles 8 de octubre que cuenta con inventario de papel para publicar el diario solo por 15 días adicionales. En un editorial, Tal Cual confirmó  que el medio “está viviendo momentos sumamente difíciles” y expresó que “la amenaza de cierre es real”.
El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Claudio Paolillo, aseveró que “la inminencia de la clausura de Tal Cual está cerrando ya casi completamente el cerco a la prensa crítica o independiente en Venezuela”.
Paolillo, director del semanario Búsqueda de Uruguay, añadió que “ya han cesado sus operaciones otros periódicos y los que quedan, o se han vendido a amigos del poder, o tienen ediciones reducidas en páginas a su mínima expresión, como es el caso de El Nacional”.
“Venezuela, con todos los canales de TV ya controlados por el gobierno, así como ocurre con la mayoría de las radios, se encamina decididamente a convertirse en la segunda Cuba de América Latina en materia de libertad de prensa. Es una vergüenza que los gobiernos democráticos de la región y la OEA no denuncien este gravísimo atentado del régimen autoritario chavista de Nicolás Maduro contra uno de los derechos humanos básicos de los ciudadanos venezolanos”, finalizó Paolillo, adelantando que este tema será central en las discusiones durante la asamblea general de la SIP que se realizará del 17 al 21 de octubre en Chile.
Los obstáculos impuestos por el gobierno para la asignación de divisas que permitan la compra de insumos y materia prima, como parte de la estrategia oficial, han generado una severa crisis en la industria de medios independientes en Venezuela. “Desde el gobierno seguirán haciendo todos los esfuerzos por domar o cerrar medios de comunicación independientes”, sentenció Tal Cual.
EL Nacional, 9 de octubre de 2014

octubre 08, 2014

EDITORIAL

EL MAZO de la censura



Xabier Coscojuela 


ÂRENIER OTTO/ARCHIVO
Q ue en Venezuela la libertad de prensa no goza de buena salud nos lo confirman dos noticias difundidas el pasado lunes. La primera: el informe elaborado por el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), luego de encuestar a un nutrido grupo de periodistas. La segunda: el despido del caricaturista Weil de la revista Dominical del diario Últimas Noticias.

Desde la llegada de Hugo Chávez al poder, la libertad de expresión no ha dejado de ser atacada. Un proyecto autoritario como el que encarnó el difunto presidente no puede tolerar prensa libre. Requiere medios dóciles a los deseos del poder. Que pinten un país idílico que solo existe en su imaginación. Basta con ver lo que difunden los medios en manos del Estado para saber qué tipo de periodismo es que desean.

El resultado de la investigación del Ipys es preocupante. En él se recogen las presiones que ejerce el Gobierno sobre los medios, el cierre de las fuentes oficiales, el acoso a los periodistas, el temor de un porcentaje importante de ellos a ser agredidos cuando hacen su trabajo, pero un dato que es mucho más preocupante es que un importante porcentaje de comunicadores se autocensura y evita difundir información que pueda molestar a los líderes del proceso. Como se ve, el miedo inoculado desde el poder está generando su efecto. 
En el caso de Weil, una caricatura suya elaborada hace más de dos semanas, fue retirada de la revista Dominical de Últimas Noticias, pues la misma se podría prestar a malentendidos debido al asesinato del diputado Robert Serra y de su asistente María Herrera. Weil estuvo de acuerdo con la decisión de la empresa, pero aún así fue despedido el pasado lunes. Al parecer, alguno de los desconocidos dueños de ese grupo editorial dio la orden. 

Estos dos hechos puntuales se suman a lo que viene ocurriendo desde el pasado año cuando los medios impresos comenzaron a tener problemas para la adquisición de papel e imprimir sus ediciones. 

Hay ya algunos que han dejado de circular, otros han reducido el número de sus páginas, mientras otros no circulan los fines de semana. Este mecanismo es, sin duda, un aporte original del madurismo a los diversos mecanismos de censura que hay en el mundo. 

Otro aporte contra la libertad de expresión, aunque este parece que no es original del madurismo, es la compra de medios incómodos para cambiar su línea editorial y hacerlos potables para el poder. El primer ejemplo esGlobovisión, siguió después la Cadena Capriles y, por ahora, el más reciente de la lista es El Universal. Como consecuencia de lo anterior, TalCual está viviendo momentos sumamente difíciles. Este diario era impreso por el grupo Últimas Noticias, el cual repentinamente y por razones técnicas, difíciles de creer, decidió rescindir el contrato de impresión. Hemos logrado solventar el problema por unos días, pero la amenaza de cierre es real. 

Desde el Gobierno seguirán haciendo todos los esfuerzos por domar o cerrar medios de comunicación independientes. Los venezolanos, que creemos que para vivir en democracia es imprescindible la libertad de expresión, tenemos que tomar acciones para preservar y ampliar ese derecho. Un paso para ello es apoyar a este diario para mantenerlo en la calle. 

Diario Tal Cual, miércoles 8 de octubre de 2014