diciembre 05, 2014

Comunicación y democracia:
un olímpico salto atrás

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“Más y mejor comunicación”, más que un emblema de promoción institucional, es la evidencia del compromiso académico asumido por el Instituto de Investigaciones de la Comunicación, Ininco, de la UCV que conmemora cuatro décadas de existencia. Una referencia ineludible en el contexto de la celebración de este cuadragésimo aniversario del Ininco y de la convocatoria de un seminario sobre la problemática de la “democracia y la comunicación en la Venezuela contemporánea”, es el nunca bien ponderado Proyecto Ratelve, estudio de largo aliento que tiene un cordón umbilical con el nacimiento del instituto en 1974. Sin duda alguna, Ratelve fue un paso fundamental en la perspectiva conceptual y práctica de democratizar las comunicaciones en Venezuela y lo esencial de lo allí planteado continúa siendo una asignatura pendiente para los venezolanos, luego de casi cuarenta años de su redacción.
En 1999, la nueva Constitución, que dentro de pocos días cumplirá 15 años de relativa vigencia, crea grandes expectativas en el sector académico por cuanto consagra derechos fundamentales en materia de comunicación, expresados esencialmente en el artículo 57: “Toda persona tiene el derecho de expresar libremente sus pensamientos, ideas, u opiniones”; y en su artículo 58: “La comunicación es libre y plural”. Pondría igualmente en valor dos artículos más: el artículo 108, referido el compromiso del Estado de garantizar servicios públicos de radio y televisión, y el artículo 337, que da la potestad al Ejecutivo para dictar estados de excepción en los cuales pueden ser restringidas temporalmente algunas garantías, pero hace la salvedad del derecho a la información, entre otros de los derechos humanos protegidos.
Está fuera de toda duda que para actuar libre y responsablemente en la vida política y social el ciudadano requiere de un acceso libre, plural y oportuno a la información. Liberado de tutela de gobierno o de corporación mediática alguna. La democracia supone la existencia de medios de comunicación independientes, en la misma medida que excluye el predominio de monopolios de información y de opinión públicos o privados.
El análisis de la realidad comunicacional de la Venezuela actual, a la luz de la valoración de las garantías constitucionales referidas, muestra hasta qué punto la nueva Constitución se ha convertido en letra muerta, que ha sido traicionada por la cúpula en el poder, por lo que podemos constatar hoy que carecemos de “más y mejor comunicación” como ha sido el emblema del Ininco en estos cuarenta años de existencia. En efecto, hemos dado un olímpico salto atrás.
La realidad actual nos hace ser bastante escépticos frente a la vigencia de un proyecto del aliento del Ratelve liderado por Antonio Pasquali en 1976. Por el contrario, desde el poder público se impone a los venezolanos una mal llamada “hegemonía comunicacional” que va a contracorriente de lo que ha sido el desiderátum institucional del Ininco de “más y mejor comunicación”.
Durante 15 años de gobierno bolivarero (sic) es claramente visible el plan, si bien no sistemático en sus años iniciales, de imponer tal hegemonía comunicacional que es antinatura a la misma idea de democracia en comunicaciones. Como botón de muestra constatamos que en el Presupuesto Nacional 2015 los medios y plataformas comunicacionales del Estado tendrán más recursos que el Poder Legislativo o el Poder Electoral, con un monto de 3.616.404.813 bolívares.
40 años después del nacimiento del Ininco quizá el eslogan “Más y mejor comunicación” podría actualizarse. Dudo entre: “Sin comunicación no hay democracia” o “Sin democracia no hay comunicación”.

noviembre 21, 2014

Promueven reforma de la Ley Resorteme

Mesa de análisis sobre la Libertad de Expresión | Foto: Cortesía
Mesa de análisis sobre la Libertad de Expresión | Foto: Cortesía
Cedice organizó una mesa de análisis sobre la libertad de expresión en la que se propuso la iniciativa

El Centro de Divulgación para el Conocimiento Económico (CEDICE-Libertad) a través de su Observatorio Económico Legislativo, realizó la mesa de análisis: La necesaria reforma a la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (RESORTEME),  a fin de debatir sobre la propuesta de una reforma de este instrumento jurídico, que permita mejorar el acceso a la información por parte de los ciudadanos y el ejercicio del periodismo en Venezuela.

La actividad contó con la participación del Diputado Biagio Pilieri, miembro de la comisión  permanente del Poder Popular y Medios de Comunicación de la Asamblea Nacional; Luis Domingo Álvarez y José Manuel Dopazo, periodistas, integrantes de la organización “Más Periodismo Venezuela”.

Luis Domingo Álvarez, destacó  que este proyecto de reforma de la Ley RESORTEME, surge al observar que tal y como está redactado el instrumento legal, vulnera el derecho de los venezolanos a recibir información oportuna. La propuesta está conformada fundamentalmente por 20 artículos que buscan optimizar el ejercicio responsable del periodismo en Venezuela.

Recordó los sucesos acontecido en febrero, cuando muchísimos medios de comunicación no pudieron trasmitir los hechos noticiosos, debido a las actuales regulaciones que prohíben la difusión de imágenes calificadas como violentas en horario todo usuario. “De esta manera se demuestra que el actual reglamento sesga el derecho que tenemos todos los ciudadanos a estar informados. En febrero vivimos un blackout informativo y eso se evidencia cuando los medios internacionales trasmitía más información de los sucesos del país, que los nacionales”.

Asimismo  el también periodista José Manuel Dopazo, explicó que la premisa fundamental de la propuesta, es que todos los venezolanos tenga la oportunidad de informarse en tiempo real de todo lo que está ocurriendo en el país, “los objetivos primordiales de esta reforma son  que no haya limitaciones legales para ejercer nuestro trabajo, que la información no se quede en los archivo de los canales y los medios, promover la autorregulación de contenidos, eliminar la discrecionalidad y mejorar las bandas de horarios de protección de los niños, niñas y adolescentes, que se produzca una televisión con estándares internacionales y que no se sacrifique el derecho a estar informados”.

"Queremos que cuando los periodistas transmitan información se presuma que hacen su  trabajo a favor todos y no que van en contra de algún sector, por eso uno de los artículos propone que durante el bloque supervisado los prestadores de radio y televisión, puedan advertir que las imágenes y audios no son aptos para los niños; y que se pueda romper para trasmitir la información en tiempo real, bajo la salvedad de anunciar que los contenidos son sensibles” afirmó Dopazo.

“Los periodistas estamos haciendo nuestro trabajo y no se ve reflejado en los medios por un problema legal, la premisa de los dueños de comunicación es ante la duda abstente, y eso hecha por tierra lo que hemos estado haciendo, la información oportuna salva vida, y la gente ha tenido que migrar a otros medios informativos, exponiéndose incluso a que el contenido que están recibiendo no sea el correcto. Las personas que deseen conocer más sobre esta propuesta pueden ponerse en contacto con nosotros a través del correo masperiodismovzl@gmail.com ..” Agregó.

Por su parte el Diputado Biagio Pilieri, afirmó que cuando el Gobierno propone leyes de reformas  que se inclinan a la autorregulación, censura, autocensura y mayor control de todo quien comunique y de todo a través de lo que  se comunique, busca avanzar en su plan de lograr una hegemonía comunicacional que ahora tiene forma de ley en el Plan de la Patria. Se refirió a los  proyectos de Ley de Comunicación Social (ver Análisis Costo Beneficio http://goo.gl/gwfLov)   y el de Comunicación Popular, que a su juicio pretenden intensificar más los controles en esta área.

Aseguró que aunque los términos son muy parecidos, son complementarios en lo que tiene que ver con la autocensura de los medios y apoderarse de todo el sistema comunicacional comunitario y alternativo, que hoy representan un gran número en el país. Aunque la propuesta de reforma no fue admitida por no cumplir con los requisitos establecidos en la Constitución, el diputado afirmó que será introducida a través de una iniciativa parlamentaria que estipula que si tres o más diputados la avalan, lo pueden presentar ante la Asamblea Nacional..

“La bancada de la unidad está dispuesta a apoyar  toda iniciativa que tenga que ver con resguardar el sagrado derecho humano universal, establecido en el artículo 57 y 58 de nuestra constitución, y el derecho que tenemos todos los venezolanos a esta informados oportunamente, seguiremos elevando nuestra voz de protesta ante cada iniciativa del gobierno para regular y auto regular” Aseveró Pilieri.

Con una viga en el ojo

EL NACIONAL - VIERNES 21 DE NOVIEMBRE DE 2014OPINIÓN/7

Opinión

Con una viga en el ojo 

ÓSCAR LUCIEN 


ue Nicolás Maduro chacharee en televisión mucho más que el fallecido presidente que le legó el cargo ya podría ser motivo de alarma.

Descontada la falta de gracia, sus evidentes inseguridades y el penoso intento de imitar las habilidades histriónicas de su predecesor, supone un alto impacto en las restricciones a la libertad de expresión y al derecho a la información de los venezolanos. Tan alto nivel de exposición madurista representa un punto de inflexión que profundiza y agrava lo que hemos llamado el cerco rojo: un plan sistemático de control de las comunicaciones libres e independientes que son incompatibles con el modelo político rechazado en la consulta popular de diciembre de 2007, que se insiste en imponer a los venezolanos.

La Constitución venezolana reconoce dos derechos fundamentales en materia de libertad de expresión: "Toda persona tiene el derecho de expresar libremente sus pensamientos, ideas, u opiniones..." (artículo 57), y "la comunicación es libre y plural" (artículo 58).

Las cadenas presidenciales, por el mero hecho de la toma compulsiva de todo el espacio radioeléctrico, constituyen una violación palpable, sistemática, a estas esenciales garantías de la carta magna.

Subrayo lo de sistemática porque, sin duda alguna, la cadena presidencial está en el corazón de lo que el gobierno llama "hegemonía comunicacional" y se articula con una arquitectura legal represiva y de control que se sintetiza en la ley de responsabilidad en radio, televisión y medios electrónicos, en jurisprudencia del TSJ, en providencias de Conatel, en acciones judiciales contra medios y periodistas, mediante el uso del poder discrecional del gobierno para publicar pautas de propaganda, por el uso político del Seniat para intimidar medios con políticas editoriales e informativas no sumisas al gobierno, en comprar medios privados mediante terceros afectos al régimen, por la vía del control para la adquisición de divisas y el papel centralizador de la recién creada Corporación Maneiro para la distribución de papel.

Bajo el régimen de Maduro, no solo tenemos el incremento de las cadenas y del mayor control en todo el ámbito audiovisual, que lo justifica el gobierno en su papel de administrador del espacio radioeléctrico, sino también vemos de manera preocupante la intervención, amenazas y acciones represivas reales en el ámbito de las redes sociales (el caso de los tuiteros presos, por ejemplo).

A la alta frecuencia de las cadenas hay que sumar como agravante al tremendo daño que representa su extensión: el contenido. Posiciones más heterodoxas justifican las alocuciones presidenciales cuando se trate de temas de interés general y de seguridad nacional. Pero Maduro utiliza las cadenas casi de manera exclusiva en abierto proselitismo, en descalificación y criminalización de por lo menos la mitad de los venezolanos que no adhieren la ideología oficial, lo cual está tipificado como delito en la ley contra la corrupción vigente: los funcionarios y empleados públicos no podrán destinar el uso de bienes públicos o recursos que integran el patrimonio para favorecer partidos o proyectos políticos (artículo 13).

En noviembre de 2013 Maduro fue habilitado para, esencialmente, acometer una lucha frontal contra la corrupción.

Hace apenas dos días, en la víspera de agotarse su habilitación legislativa dicta una nueva norma sobre la corrupción en una alocución cargada de ataques y descalificación a la oposición.

Una alocución proselitista.

En pocas palabras, qué difícil conducirse por allí con una viga en el ojo.