agosto 07, 2016


Máximo Tribunal no ve nada malo en que 

el Presidente encadene a la radio y TV



Al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que el Presidente de la República pueda ordenarle a todas las televisoras y emisoras de radio a transmitir sus alocuciones y actos, sin tipo de restricción no le preocupa en lo absoluto, por el contrario considera que de esta manera el Gobierno evita que “nadie quede excluido del conocimiento de hechos relevantes”.

Así lo dictaminó la Sala Constitucional en su sentencia 2152, del 14 de noviembre de 2007, en la cual rechazó un recurso de nulidad que el entonces dirigente político Antonio Ledezma interpuso en julio de 2003 contra el artículo 192 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, el cual precisamente faculta al Jefe del Estado ordenarle a todos los medios radioeléctricos a interrumpir sus transmisiones regulares y emitir los mensajes que él , el Vicepresidentes o los ministros del Gabinete Ejecutivo deseen lanzar sin ningún de tipo de restricción de tiempo ni de tema y mucho menos sin compensación alguna.
En el fallo redactado por Francisco Carrasquero López negó que las cadenas violen el derecho de los ciudadanos a buscar y recibir información, por el contrario afirmó que lo garantiza, “toda vez que coloca a la ciudadanía en condiciones de igualdad real sobre las oportunidades de acceso a la comunicación de relevancia general, corrigiendo eventuales desequilibrios en la transmisión de mensajes cuyo conocimiento resulta necesario para el colectivo”.
En sus largos mensajes al país tanto el fallecido Hugo Chávez como su sucesor, Nicolás Maduro, no se han realizado anuncios o referido a asuntos relacionados con su acción de Gobierno, sino que han criticado, atacado y hasta insultado a sus oponentes e incluso han revelado asuntos íntimos, referidos a su niñez, infancia, educación o familia.
La Sala también rechazó que las cadenas impliquen confiscación alguna para los medios, porque “no afecta per se la totalidad de los bienes o una parte sustancial de los operadores. Antes bien, los medios de comunicación, ni sufren el desapoderamiento de sus equipos o infraestructura,  ni de los ingresos que su actividad genera, sino que presentan una merma en el desarrollo de su actividad comercial por el espacio que dure el mensaje o alocución, el cual se constata por hecho notorio, que en ningún caso se extiende a copar la mayor parte de las transmisiones de un canal de radio o televisión”.
Esta última afirmación quedaría en entredicho en enero de 2012, cuando la cadena con motivo de la presentación del informe anual del presidente Hugo Chávez se prolongó por casi 10 horas, más de un tercio de una jornada de operación de los medios audiovisuales.
Por último, dejó las puertas abiertas a que los denunciantes acudieran ante la jurisdicción contencioso administrativo para actuar contra la omisión en la que ha incurrido el Gobierno al no dictar un reglamento que regule el uso de estas transmisiones.
De acuerdo con el Cadenometro del Centro de Investigación de la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello desde que Maduro asumió la jefatura del Estado en 2012, y hasta el 24 de junio de 2016, ha pasado 575 horas hablando en cadena de radio y televisión. Por su parte su antecesor, quien comenzó con esta tradición, pasó 1639 horas frente a una cámara o micrófono, según datos de la organización Espacio Público.
Fuente:https://supremainjusticia.org/2016/07/28/maximo-tribunal-no-ve-nada-malo-en-que-el-presidente-encadene-a-la-radio-y-tv/?platform=hootsuite

julio 17, 2016

SOBRE LA CENSURA
Luis Vicente León



Esta semana tuve el honor de ser Orador de Orden en la sesión del Concejo Municipal de Sucre con motivo de la entrega de la orden Cecilio Acosta a un grupo destacado de periodistas venezolanos.
Para celebrar el trabajo y esfuerzo de estos profesionales, decidí no hacer un discurso estructurado sino una conversación a dibujo libre alrededor de un grupo de citas relevantes sobre el tema de la censura y la autocensura. No voy a reproducir aquí mis palabras ese día, sino las citas que las motivaron y dejo en ustedes también libre la conexión que quieran hacer entre ellas.
“Debo enseñarme a mí mismo a desconfiar de ese peligroso sentimiento o convencimiento intuitivo de que soy yo quien tiene razón. Debo desconfiar de ese sentimiento por poderoso que pueda ser. De hecho, cuando más poderoso sea, más debo recelar de él, porque cuanto más poderoso sea, mayor será el peligro de que pueda engañarme a mí mismo y, con ello, el peligro de que pueda convertirme en un fanático intolerante”. Karl Popper.
“Cuanto menos restricciones legales se apliquen a la capacidad de expresarse, mejor. Si resulta que alguna de las formas asumidas por la libre expresión son desafortunadas, eso es parte del precio de la libertad. La censura es señal de debilidad del Estado. No de fortaleza. El historial mundial de la censura es lo bastante repugnante para desacreditarla para siempre… La paranoia es la patología de los regímenes inseguros y en particular de las dictaduras. Una de las diferencias entre las dictaduras modernas y las antiguas ha sido la amplitud y la rapidez con que la paranoia puede extenderse desde arriba para contaminar a la población. Y eso se usa como método de control”. JM Cotzee.
“Si hubiera que tener censores (algo que rechazo de plano) tendrían que ser profesionales por encima de lo común, a un tiempo estudiosas, sabias y sensatas. Sin embargo, para ese tipo de personas no puede haber un oficio mas tedioso y desagradable que convertirse en perpetuo lector de libros no escogidos. Podemos intuir entonces que los censores son ignorantes, imperiosos y negligentes o vilmente codiciosos”. John Milton.
“En Cuba había un ambiente de amenaza oficial incesante que hacía del ciudadano no sólo una persona objeto de represión sino autoreprimido, no sólo una persona censurada sino autocensurada. No sólo vigilada sino que se vigilaba a sí misma. Cuando ciertas claves de escritura o de discurso, incluso ciertos pensamientos se convierten en actividades furtivas, la paranoia del Estado está en proceso de reproducirse en la psique del súbdito y el Estado puede soñar en un futuro donde la función de censura se habrá privatizado”. Reinaldo Arenas.
“La batalla contra la autocensura es anónima, solitaria y sin testigos y hace que el sujeto se sienta avergonzado por colaborar. Significa leer tu propio texto con los ojos de otra persona. Una situación en la que te conviertes en tu propio juez, más estricto y suspicaz que cualquier otro. El Censor autodesignado es el alter ego del escritor, un alter ego que se inclina sobre su hombro y mete las narices en el texto… imposible vencer a ese censor porque es como Dios. Lo sabe todo y lo ve todo. Ha surgido de tu propia mente, de tus propios miedos, de tus propias pesadillas. Este alter ego… consigue debilitar y contaminar incluso a los individuos más morales, a quienes la censura externa no ha logrado quebrar. Al no admitir que existe, la autocensura se alínea con las mentiras y la corrupción espiritual”. Danilo Kis.
Y ahora cito el fin del discurso: Es normal que tengamos miedo. La clave es responder a él haciendo lo que tenemos que hacer, a pesar de tener miedo. Esa es la definición de valentía.
luisvicenteleon@gmail.com

Tomado del diario El Universal (Caracas/Venezuela)

http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/sobre-censura_336993

julio 08, 2016

El país que vi mirando una semana VTV, el canal estatal de Venezuela


Hugo Chávez sigue teniendo un programa en la televisión estatal venezolana | Foto: BBC
En el canal emblema del gobierno es casi imposible escuchar a alguien admitir que los venezolanos no la están pasando bien. En las ocasiones en que lo hacen, los responsables de los diferentes males, de acuerdo al léxico oficialista, son el imperio, la oposición fascista, los empresarios apátridas, el mercado capitalista o el fenómeno de El Niño

La crisis en Venezuela es imposible de esconder. Las colas para conseguir alimentos, la escasez de medicamentos, los cortes de luz, el problema del acceso al agua y la inflación galopante son evidentes.
Pero si uno llega al país y mira la televisión estatal la historia parece otra.
En el canal emblema del gobierno, Venezolana de Televisión (VTV), es casi imposible escuchar a alguien admitir que los venezolanos no la están pasando bien.
Y en las ocasiones en que lo hacen, los responsables de los diferentes males, de acuerdo al léxico oficialista, son el imperio, la oposición fascista, los empresarios apátridas, el mercado capitalista o el fenómeno de El Niño.
Eso no es nuevo.
En 2011 y parte de 2012 fui corresponsal de BBC Mundo en Venezuela y ahora volví por unos días a Caracas.
En aquel entonces el control remoto de mi televisor era casi un adorno. Aunque debo reconocer que a veces era una práctica tortuosa, estar constantemente pendiente de VTV era una obligación ineludible para cualquier periodista extranjero que quería conocer la visión del gobierno, que -como ahora- era bastante reacio a conceder entrevistas.
Hugo Chávez, excelso orador, dueño de un carisma inigualable y comunicador por antonomasia de la Revolución Bolivariana, gobernaba al aire, en vivo y por VTV. El canal 8 no se podía cambiar.
Con esa experiencia a cuestas, en mi estancia reciente me propuse ver cómo el canal está contando lo que ocurre en el país.
Hacerlo, como lo hice durante varios días hace un par de semanas, equivalió a amanecer escuchando hablar de "escasez inducida" y de "guerra no convencional", pasar la tarde viendo cómo hay una conspiración de la derecha internacional contra el país e irse a dormir con el discurso de que se quiere forzar una intervención extranjera en Venezuela.
Chávez presente
Una de las cosas que más me llamó la atención es ver cómo Chávez sigue en pantalla.
Televisión venezolana
Los domingos por la mañana repiten episodios de su programa emblema, Aló, presidente, ese ejercicio semanal de egolatría televisiva que tan bien se le daba a Chávez y lo podía tener ocho horas hablando a cámara entreteniendo a sus seguidores y arruinándole el fin de semana a quienes lo criticaban.
Esta vez me tocó mirar un compendio del 6 de agosto de 2009 donde menciona la Biblia, recuerda a Mao, narra una conversación telefónica con Fidel, dice que la Revolución solucionó la alimentación para el pueblo, hace chistes, habla de arepas, de carne mechada, se frota las manos, mira al cielo y genera risas en el público. Chávez.
El ex presidente también aparece en el programa Zurda Konducta, uno de los más ácidos en un canal donde la aspereza, la virulencia y la mordacidad, que vale aclarar no son patrimonio exclusivo del chavismo, son moneda corriente.
Mientras lo miro una noche, los conductores hablan del "asesinato" de Chávez a manos de Estados Unidos y de la estrategia de la oposición y los empresarios para "matar al pueblo de hambre" y forzar una "invasión" extranjera.
Propaganda 
En la semana en que avanzaba el proceso para realizar un referendo revocatorio con el que la oposición intenta sacar a Nicolás Maduro de la Presidencia y cientos de miles salían a las calles para autentificar sus firmas, VTV casi no se dio por aludido, salvo acaso para preguntarle a un par si habían sido testigos de algún incidente.
Que el canal estatal minimice a la oposición y sea el principal vocero, órgano de propaganda y defensor del gobierno no es único de Venezuela, pero acá las cosas parecen haberse llevado al extremo.
Ya en mi época el discurso de la cadena pasaba por esconder problemas, encontrar culpables, atacar al que piensa distinto y cargar todo de un tinte político-ideológico.
En aquel entonces en el supermercado al que iba era difícil a veces conseguir azúcar, café o papel higiénico. Ahora en ese mismo local vi cientos de personas cada día haciendo cola para comprar comida.
El modelo económico ya daba muestras de agotamiento, las regulaciones a los precios de ciertos productos empezaba a generar desabastecimiento y Chávez le daba pelea al cáncer que le terminaría quitando la vida hace más de tres años.
La situación se agravó. Las distintas facetas de la crisis están en las calles a la vista de todos. Pero el discurso oficial no ha variado.
Lo que vi en VTV fue una repetitiva programación al servicio de sostener una lógica maniquea entre un gobierno bueno y una oposición mala. Y la continua ejecución de una retórica destinada a separar cada vez más el nosotros del ellos.
Así desde el comienzo del día hasta el fin de la jornada van pasando presentadores, comunicadores, analistas, panelistas, funcionarios, y hasta periodistas, dedicados a explicar al pueblo cómo la Revolución Bolivariana avanza en medio de los ataques de la derecha.
Era así en 2011. Es así en 2016.
"El canal de todos los venezolanos"
Una de las figuras más prominentes del chavismo, Diosdado Cabello, tiene su propio programa (Con el mazo dando), los miércoles en la noche.
Cuando lo vi desestimaba al aire los saqueos en Cumaná -a mediados de junio- como algo organizado por la oposición.
"Hambre se pasaba aquí en la Cuarta República, ahorita lo que hay es una situación que nuestro pueblo entiende perfectamente", explicaba.
Nicolás Maduro y Diosdado Cabello
El presidente de la cadena, Jordán Rodríguez, también tiene su programa (En dos y tres) en el canal que según su eslogan es de "todos los venezolanos".
Una tarde tildaba de "organización terrorista" al partido político Voluntad Popular, cuyo líder Leopoldo López está encarcelado, y decía que en el país hay un "desabastecimiento programado, planificado e impulsado por los grandes monopolios".
En VTV no se menciona el hambre, pero sí las medidas que el gobierno toma sin referirse al problema y a los que considera responsables de esa situación que no se nombra ni se termina de admitir.
Por ejemplo, dedican un programa a los Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP), lanzados en abril y que prometen ser la solución del gobierno a la escasez de alimentos.
Tres panelistas —funcionarios de distintas dependencias— hablan de sus beneficios y el presentador lanza el hashtag Escasez planificada y pide que la gente lo use.
Y luego: imágenes de una vivienda en Caracas, una señora recibe una bolsa con comida de manos de un funcionario, la señora sonríe, agradece, el funcionario besa al niño que la mujer tiene en brazos, la señora sonríe.
Venezuela
Ideología 
Mirar VTV puede ser cansador porque se ideologiza hasta un álbum de estampas. Una mañana en uno de los programas informativos dedican varios minutos al lanzamiento por parte del gobierno de uno sobre lugares turísticos del país.
"Es una alternativa", comenta el conductor, "para tantas banalidades que forman parte de la transculturización o de eventos deportivos que no son de nuestro país".
A cuántos les convence un mensaje de la televisión oficial tan cargado de política e ideología, no lo tengo claro.
Sí parece patente que mirando VTV a uno no lo pueden culpar de pensar que está en otro lugar. Una Venezuela donde por televisión la crisis no se ve.

Fuente: El Nacional, viernes 8 de julio de 2016
http://www.el-nacional.com/bbc_mundo/mirando-semana-VTV-estatal-Venezuela_0_880711933.html